Búsqueda y captura de las frazadas de piso

La industria nacional fabricó lo previsto con destino a la  población, pero las colchas de trapear siguen sin aparecer, la situación está como para salir por el techo. 

Por Gabino Manguela Díaz (Tomado de Trabajadores)

Tres razones me obligan a redactar este trabajo periodístico: la zozobra familiar ante la falta de una frazada de piso, los altos precios que van adquiriendo estas entre los revendedores —casi los únicos que las tienen en la capital— y el “sabor” a violación en unidades de comercio.

Ciertamente, no es nada agradable pagar más de 40 pesos por una frazada —dos CUC es la norma— pero la población capitalina se ve obligada desde hace varios meses a esa gran erogación por un producto que, con altas y bajas, nunca se había visto “por el techo”.

En respuesta a las interrogantes de Trabajadores, Solángel Guach Martínez, directora de producción y ventas   de la Unión Textil, informó que la demanda nacional del citado producto es de 30 millones de unidades anuales, y “la industria ligera solo puede asegurar 7,3 millones —un nivel similar al de años anteriores.

“Fabricamos en Sarex (VC), Texoro (Granma), Hilandería Inejiro Asanuma (Gibara) y Textilera Celia Sánchez (Santiago de Cuba); desde hace algún tiempo Facute, en el Cotorro capitalino, ya no funciona, y sus máquinas  son trasladadas en estos momentos a otros talleres, de manera que no disminuyamos nuestras ya afectadas capacidades”.

Ello implica que diversas entidades comercializadoras —CIMEX, TRD y MINCIN—   tienen que importar un alto nivel del producto, una práctica de años, y que supuestamente deberá mantenerse mientras subsista el alto grado de obsolescencia tecnológica de las fábricas nacionales.

“Con destino a la población,  la Unión Textil tiene como clientes al MINCIN —que demanda 20 millones de frazadas— y las TRD, a los que deberá entregar este año unos 4,3 millones de unidades.

Aunque hasta mayo debimos  producir 2 millones de colchas para trapear, solo llegamos a 1,6 millones; pero  cumplimos con lo previsto para la población, o sea, entregamos 512 mil de las 510 mil concebidas para esa etapa”, manifestó nuestra entrevistada.

“También pudimos cumplir con tres organismos priorizados —MINTUR, MINED y MINFAR—, mientras al        MINSAP aún le debemos parte de lo planificado”, subrayó Guach Martínez.

Destacó además que para los primeros meses del 2012 la materia prima necesaria entró al país en tiempo y forma, “aunque hubo demora en el cierre de los contratos con los proveedores, debido a que el desperdicio        de algodón, un insumo fundamental, escasea cada vez más”, dijo.

“Solo hay demora con las 50 toneladas que debieron entrar en febrero y arribarán el próximo 6 de junio. Con      ellas, las máquinas —detenidas hace unos días— volverán a echar a andar, y como los otros envíos deben llegar en tiempo y forma, hay garantía de continuidad productiva para lo que resta del año”.

La comercialización: ¿el talón de Aquiles?

En días recientes —4 de la tarde, más o menos— descargaban frazadas para piso en un MAI cercano a mi domicilio. ¡Imaginen mi alegría!

“No, hoy no podremos venderla. Miren la hora que es y hay que darle entrada a esa mercancía. Mañana vendemos desde que abramos”, dijo el administrador y no pude menos que entender tan plausible respuesta.

Al día siguiente llegué media hora después de la apertura. No había cola. “¡Qué bueno!”, pensé. Pero qué lejos estaba de la verdad. “Ya vendimos las colchas”, me dijeron las vendedoras. La desilusión se apoderó de mí y aún hoy no puedo apartar  lo que pensé cuando esa misma tarde mi esposa me confesó: “Pude comprarla a dos CUC, ahí mismo, en la calzada”.

¿Cómo es posible que desde que llega al mercado artesanal industrial los únicos que las comercializan son  cuentapropistas y vendedores ilegales? Algo no funciona bien.

Según los datos ofrecidos por la directora de producción y venta de la Unión Textil, la industria ligera satisfizo su planificación; además, las importaciones de CIMEX se cumplieron y las TRD no las tenían previstas para este inicio de año.

Por su parte, las del MINCIN —que deciden—  comienzan a entrar a partir de este mes, según reciente  reporte del Noticiero de Televisión. Pero, ¿fue esa la fecha concebida inicialmente? Evidentemente, la escasez   existe y tiene una —o varias—  razones.

Habrá que extender las averiguaciones para conocer con exactitud qué “fenómeno” aún no ha salido a la luz.


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