La venta de ropa importada vs las tiendas TRD

 Por Daylén Vega Muguercia  

Y1lxz.St.84Con la correcta aplicación de la licencia para sastres y modistas se abre un vacío comercial: ¿la industria nacional suplirá esas necesidades o se habilitará la licencia con el impuesto correspondiente?….

 Zapatos, carteras, bisutería, confecciones diversas, colman nuestras calles. A cada paso un garaje convertido en pequeño almacén, una plaza “tomada” por los vendedores de artículos importados, pasillos escondidos tras la fachada de un viejo edificio que conduce a largas filas de productos y, en la puerta, una persona te anuncia que encontrarás allí lo que tanto has buscado.

 Conseguir cualquier artículo o producto en las cadenas de tiendas cubanas es casi, como dijera el cantante español Enrique Iglesias, una experiencia religiosa. La posibilidad de encontrarlo es inversamente proporcional a la necesidad que usted tenga del mismo – no quiero pecar de absoluta, pero me ha pasado- .

 No se trata de falta de mercancías en nuestras tiendas; sin embargo, estas en pocas ocasiones se corresponden con la demanda, por lo que terminan empolvadas, olvidadas por algunos decisores y rechazadas por clientes. Entonces no queda otra solución que acudir al cuentapropismo.

Con el otorgamiento de nuevas licencias en 2010, el número de trabajadores por cuenta propia se ha triplicado, y aunque el país flexibilizó algunas regulaciones en aras de perfeccionar este ejercicio, aún hay fisuras que subsanar.

 Algunos ejercicios en el comercio no se han realizado de forma correcta, según lo publicado en la Gaceta Oficial No. 27 Extraordinaria, del 26 de septiembre de 2013 referente a las actividades y licencias otorgadas para el cuentapropista.

 Tal es el caso de la Licencia para sastres y modistas, que permite la venta de las confecciones propias, el arreglo y transformación de las piezas de vestir, la costura a la medida, así como trabajos simples y complejos de sastrería. Y deja claro que “no incluye la comercialización de ropa de fabricación industrial o importada”.

 Sin embargo, la venta de prendas industriales e importadas es una de las actividades que ha proliferado en los últimos tiempos y, aunque parte de la población se beneficia debido a la variedad y el costo, este ejercicio queda fuera de lo establecido. Por lo que la patente no puede ser empleada para ese tipo de venta.

 “En nuestro país las personas naturales no pagan aranceles comerciales, por tanto no está permitida la venta de esas mercancías”, aseguró al periódico Granma, José Barreiro Alfonso, asesor de la Ministra de Trabajo y Seguridad Social, al referirse a este tema.

 El reordenamiento del trabajo por cuenta propia es un hecho. Los mecanismos se ajustan para un correcto desarrollo comercial, siempre desde la legalidad, con el fin de generar empleos, elevar la oferta de bienes y servicios a la población e impulsar el desarrollo económico de la nación.

 No obstante, con la correcta aplicación de la licencia para sastres y modistas se abre un vacío comercial en cuanto a la venta de esas prendas del vestir, ubicándonos ante la disyuntiva de si la industria nacional suplirá esas necesidades con un incremento en la producción de confecciones o se habilitará la licencia con el impuesto correspondiente.

 Hasta ahora el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social no ha dicho si habilitará o no la patente que permita la venta de confecciones importadas en el sector no estatal.

 Por otra parte, lo explicado en los recientes programas televisivos de la Mesa Redonda sobre el Ministerio de Industria, no permite vislumbrar una solución a corto plazo a ese problema, desde la industria textil cubana.

 Adriana Barceló Permuí, Directora General de Gestión Industrial de ese Ministerio, explicó en el espacio televisivo que, si bien la industria textil y de confecciones vivieron momentos de auge, con la llegada del Período Especial sufrieron un deterioro significativo.

 La pérdida del mercado externo, el desabastecimiento de materias primas, la paralización del proceso inversionista, el sobredimensionamiento aún mayor de las capacidades productivas por bajo nivel de aprovechamiento, así como la disponibilidad de tecnología atrasada con alto consumo energético, atentaron contra las producciones nacionales, según la directiva.

 “A consecuencia de la situación económica descrita, nuestras industrias vieron reducida su capacidad potencial productiva al no contar con las materias primas y materiales tradicionales, a lo que se le adicionaba una reducida demanda nacional solvente y capacidad exportadora”, argumentó Barceló.

 Revertir el deterioro productivo, tecnológico y normativo de la actividad, forma parte del plan de desarrollo industrial cubano. Aunque hay previstas inversiones para el desarrollo de esta industria, están sujetas a las posibilidades financieras del país y la disponibilidad de materias primas (algodón) en el mercado mundial. La política expuesta indica que habrá un nuevo redimensionamiento de la industria textil más acorde a las condiciones económicas actuales del país.

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(Publicado en CubAhora)

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